Te pones el extractor, esperas varios minutos, miras el recipiente y hay 20, 30 o 40 ml.
Y aparece inmediatamente la preocupación:
“¿Eso es todo lo que tengo?”
“¿Mi bebé estará tomando tan poquito?”
“¿Tendré poca leche?”
Si alguna vez te pasó, quiero partir por algo importante:
La cantidad de leche que logras extraer con un extractor no es una medida directa de cuánta leche produces ni de cuánto logra tomar tu bebé cuando mama del pecho.
De hecho, algunas mujeres producen perfectamente la leche que su bebé necesita y, aun así, extraen muy poco con un extractor.
Tu bebé y un extractor no funcionan de la misma manera
El pecho no es un recipiente que simplemente se “vacía”.
La producción y salida de leche dependen de un proceso dinámico en el que participan las hormonas, la estimulación, la frecuencia con que se extrae leche y el reflejo de eyección.
Y aquí hay una diferencia fundamental: tu bebé no extrae leche igual que una máquina.
La Australian Breastfeeding Association señala específicamente que no deberíamos juzgar la producción de leche únicamente por la cantidad obtenida mediante extracción y que, en general, los bebés son más eficientes extrayendo leche que los extractores.
Por eso, sacar 30 ml no significa automáticamente que tu bebé recibe solo 30 ml cuando toma pecho.
Entonces… ¿por qué algunas veces saco tan poquito?
Porque una extracción es solamente una fotografía de ese momento.
El resultado puede cambiar mucho dependiendo de distintas circunstancias:
- cuánto tiempo ha pasado desde la última toma;
- si tu bebé tomó pecho recientemente;
- el momento del día;
- qué tan cómoda o relajada estás;
- si logras activar adecuadamente el reflejo de eyección;
- el tipo de extractor que utilizas;
- el tamaño de la copa o flange;
- la potencia y el patrón de estimulación;
- cuánto tiempo llevas utilizando el extractor;
- y también de la práctica que tengas extrayéndote leche.
Incluso la preocupación constante por mirar cuánto está saliendo puede dificultar la experiencia. Algunas mujeres obtienen mejores resultados cuando dejan de mirar el recipiente permanentemente y se concentran en estar cómodas durante la extracción.
No siempre hay un solo reflejo de eyección
Hay otro detalle que muchas mujeres no conocen: durante una misma extracción pueden aparecer varios reflejos de eyección de leche.
Muchas veces comienza a salir leche, el flujo aumenta y luego disminuye. Y en ese momento es fácil pensar:
“Ya no tengo más leche”
o “Hasta aquí llegó la extracción”.
Pero no necesariamente.
Si continúas estimulando durante algunos minutos más, puedes conseguir un segundo reflejo de eyección y volver a observar un aumento del flujo de leche.
Este segundo reflejo puede demorarse más en aparecer que el primero, por lo que a veces requiere un poco más de paciencia. Algunas mujeres incluso pueden experimentar un tercer reflejo de eyección durante una extracción más prolongada.
Cuando el flujo disminuye, puede ayudar:
- continuar unos minutos más;
- volver temporalmente al modo de estimulación del extractor, si tu equipo lo permite;
- realizar masaje o compresiones suaves de la mama;
- buscar comodidad y relajación;
- evitar aumentar la potencia hasta niveles dolorosos intentando “sacar más”.
Que el flujo disminuya no significa necesariamente que la extracción haya terminado.
Y tampoco significa que el pecho esté “vacío”: la leche se sigue produciendo durante la extracción y entre las tomas.
“Pero antes me sacaba más…”
También puede pasar.
Una extracción no siempre entrega exactamente el mismo volumen.
Puedes sacar 100 ml un día y 40 ml en otro momento sin que esto signifique necesariamente que tu producción haya disminuido.
Por eso, cuando una mamá me dice:
“Estoy preocupada porque hoy me saqué solo 30 ml”,
mi siguiente pregunta no es solamente cuánto salió.
Necesitamos mirar todo el contexto de esa lactancia.
Entonces, ¿cómo sé si mi bebé está recibiendo suficiente leche?
Cuando realmente queremos evaluar una lactancia, miramos mucho más que los mililitros del extractor.
Es importante observar, entre otras cosas:
- La evolución del peso del bebé.No un peso aislado, sino su tendencia y progresión.
- Cómo está mamando.El acople, el patrón de succión, si existe deglución y si realmente está ocurriendo transferencia de leche.
- Cómo se encuentran la mamá y el bebé.
- La frecuencia de las tomasy cómo se desarrolla la lactancia durante el día.
- La eliminación del bebé según su edad,junto con otros signos clínicos.
Cuando existen dudas sobre una ingesta insuficiente, la evaluación debe considerar el acople y posición, la presencia de deglución, la evolución del peso, la eliminación y otros signos clínicos del bebé.
Es decir: evaluamos al bebé y a la lactancia, no solamente la mamadera donde cayó la leche.
Hay algo más importante que preguntarnos
Si necesitas extraerte leche de manera habitual —por ejemplo, porque volviste al trabajo, quieres dejar leche para tu bebé, existe una separación temporal o estás realizando lactancia diferida— entonces sí vale la pena revisar cómo estás realizando la extracción.
Porque muchas veces el problema no es la producción.
Puede ser la técnica.
Una copa demasiado grande o demasiado pequeña, una potencia incómoda, un extractor poco adecuado para tus necesidades, finalizar la extracción demasiado pronto o una rutina que no favorece una buena estimulación pueden influir en el volumen obtenido.
También es importante recordar que más potencia no significa necesariamente más leche. La extracción no debería provocar dolor.
Antes de concluir:
“Tengo poca leche”,
muchas veces deberíamos preguntarnos:
“¿Estoy extrayéndome de la forma más eficiente para mi cuerpo y para lo que necesito?”
¿Y si realmente existe una baja producción?
También puede ocurrir.
Y cuando existe, necesitamos evaluar con mayor profundidad la producción, la transferencia de leche, la frecuencia de estimulación, algunos antecedentes maternos o del bebé y la necesidad de realizar ajustes específicos.
La percepción de producir poca leche es una preocupación frecuente y merece ser evaluada adecuadamente, especialmente si además existen dificultades con el peso, dolor, problemas de acople o dudas respecto de la transferencia de leche.
Pero un solo resultado del extractor no permite hacer ese diagnóstico.
Así que si hoy te sacaste 30 ml…
No mires esos 30 ml como una sentencia sobre tu lactancia.
Son simplemente 30 ml que lograste extraer en ese momento, bajo determinadas condiciones.
Quizás necesitabas más tiempo.
Quizás podías estimular un segundo reflejo de eyección.
Quizás tu bebé había tomado hace poco.
Quizás necesitas revisar tu extractor o el tamaño de tu copa.
O quizás esos 30 ml simplemente fueron lo que obtuviste en esa extracción.
No representan necesariamente todo lo que produces.
No representan necesariamente lo que toma tu bebé.
Y, por sí solos, no permiten concluir que tienes poca leche.
¿Tienes dudas sobre tu producción o sobre cómo utilizar tu extractor?
En mis asesorías de lactancia podemos revisar tu situación completa: cómo está mamando tu bebé, tu producción, tu extractor, el tamaño de las copas, tu técnica de extracción y qué estrategia tiene sentido para ti.
Porque la idea no es perseguir una cifra en una mamadera. La idea es que la lactancia funcione para ti y para tu bebé.
Quiero conversar mi casoMatrona · Magíster en Lactancia Materna y Cuidados Perinatales
Acompañamiento en lactancia y puerperio
Asesorías presenciales y online
Fuente citada: Australian Breastfeeding Association, “Is it really low supply?”.